El uso de las Tics en
la escuela
No se puede desconocer que la ausencia física del
docente, de su discurso y de la presencialidad son factores que forman parte de las vivencias
educativas de todos nosotros, pero que finalmente, se tiene la responsabilidad
de actualizarse y de dejarse impresionar para favorecer los procesos escolares
a través de la autonomía, la cooperación, la comunicación y la interacción.
Observar a los estudiantes cuando participan de una
clase mediada por las tics es asombroso, debido a la estimulación que les
genera el uso de herramientas tecnológicas, si son aptos, ellos encuentran
nuevas cosas, se cuestionan, reflexionan, indagan, si se les dificulta, nunca
se rinden, todo lo contrario, preguntan, experimentan, no les da miedo
equivocarse, tienen el deseo de aprender y de estar conectados.
El obstáculo más grande de este proceso es el miedo al reto, pero no
por parte de los estudiantes sino de los docentes, quienes proceden de unas
estructuras tradicionales y acomodadas o porque temen que sus estudiantes sepan
más que ellos y en vez de verlo como una ventaja, se les convierte en un
problema de autoridad o de ser los únicos poseedores del conocimiento. La mayoría de las veces está la antipatía y la prevención por lo nuevo, pero poco a poco los docentes se van acercando de manera más positiva a las nuevas tecnologías, ya sea por obligatoriedad, necesidad, curiosidad o porque empiezan a descubrir las ventajas y las facilidades que ofrecen en todos los ámbitos. Las grandes diferencias radican por ejemplo en, la motivación de los estudiantes, el mejoramiento en la disciplina y el compromiso con los deberes académicos, es más fácil el seguimiento y la evaluación de los estudiantes, la cual, es entonces es más dinámica, participativa, cooperativa y creativa. Aunque no se pude desconocer que como docentes se debe ir a la vanguardia, tener el control para ayudar y orientar los procesos escolares y sociales.
El uso de la tecnología en el ámbito educativo se hace presente y constante cada vez más, aunque los docentes expresen su temor, no cabe duda de que ésta se circunscribe y se adapta con gran facilidad, especialmente en los estudiantes y nuevos docentes. Indudablemente se requiere de la tecnología para cosas tan sencillas como hacer una lista, digitar notas, recibir información, hacer cronogramas, entre otros. O para asuntos más complejos como una presentación, una búsqueda en internet, revisar las responsabilidades en un blog, acceder a la página institucional, etc. Son una serie de actividades que necesitan de competencias en el uso adecuado de las TICS, primero de una forma básica, luego más participativa y elaborada.
El docente no es el único poseedor del conocimiento, ni amerita dar todo un discurso para que sus estudiantes aprendan, ahora cuenta con la posibilidad de diversas estrategias y recursos que dinamizan su clase, su saber y sus formas de enseñar, las cuales, pueden ser más creativas y motivantes. Los estudiantes están sumergidos en las nuevas tecnologías, si los docentes sabemos aprovechar y hacer un uso pedagógico de las nuevas tecnologías favoreceríamos los procesos escolares en todas sus dimensiones.
Los maestros son parte fundamental del desarrollo social y humano, por ello, deben ser líderes vanguardistas en este devenir histórico, pero la realidad es otra, están insertos en un régimen gubernamental que hace una clasificación de éstos para diferenciarlos y darles un estatus, olvidándose de lo verdaderamente importante, la educación desde todos su niveles y para todos los ciudadanos. Desafortunadamente, están estandarizados, medidos y señalados. Perdiendo así el horizonte del disfrute por aprender, por ir a la escuela, por maravillarse, por descubrir y por amar las experiencias vividas y significativas para cada uno. Viven en una loca carrera por cualificarlos, por ser competentes y por ser reconocidos, dejando de lado la pasión por el conocimiento, la reflexión ciudadana y el placer por enseñar y aprender.
Falta tiempo, disposición y unas políticas claras para asumir la educación desde una perspectiva mediada tecnológicamente. En un país como Colombia, donde los recursos y las condiciones favorables son para aquellos que tienen dinero, mientras que en las escuelas públicas todavía se escribe en tablero de madera con tizas de cal y en muchas partes en las cuales ni siquiera hay electricidad, es difícil pretender que haya acceso a un computador para que los mismos niños sean capaces de aprender y de enseñarse a sí mismos. Lo primero que tendría que pasar es pensar en la equidad para todos, no sólo para las comunidades sino también de garantía para los docentes para que estén motivados y para que su labor sea dignificada y de esta forma los niños no tengan que aprender solos por error ensayo, sino que tengan la orientación y la facilidad para lograr mejores propósitos en la vida.
La tecnología
es un gran recurso de apoyo para la educación y demás ámbitos del ser humano,
no puede desconocerse su lado negativo, pero a pesar de ello, son más los
aspectos positivos y las ventajas de su buen uso en la cotidianidad.
Inicialmente, puede causar algo de temor y hasta desesperación debido a su
novedad o dificultad, pero finalmente, nos damos cuenta que es cuestión de
práctica y de concentración. Cuando se descubren sus beneficios hay alegría por
todo lo que puede favorecer, sobre todo, en las clases y con los estudiantes. A
ellos les gusta demasiado estar conectados, navegar, la interactividad, en fin,
una serie de acontecimientos que les facilita el aprendizaje. El reto es
aprender para luego enseñar.
Los estudiantes
del hoy están felices y dispuestos a hacer uso de las tecnologías en sus
procesos de aprendizaje, no sólo aprenden en la escuela o en la ciudad, sino
también en las redes y no sólo se comunican con sus profes en las aulas sino
que interactúan pedagógicamente con ellos en ambientes virtuales de una forma
menos rigurosa, pero también formativa.A todos les gustaría que la Escuela fuera un lugar increíble, al que se quisiera ir voluntariamente y con toda la disposición y la motivación para estudiar y aprender, pero la realidad es otra. Desafortunadamente, muchos de sus espacios no están bien acondicionados, si lo están requieren de gran cuidado y formulismos de préstamos, o que definitivamente no posee una estructura adecuada y agradable, ya que en cierta medida son encerrados, estáticos y controlados, lo cual limita la creatividad y la imaginación tanto de estudiantes como de docentes. Además muchos de los estudiantes se ven obligados a participar de la vida escolar, son presionados por sus familias y la sociedad misma, que necesita de un diploma que te dé reconocimiento y status social para mínimamente obtener un mejor empleo y salario que sus acudientes.
Lo utópico sería que ellos asistieran libremente a aprender, que tuvieran intereses particulares en objetos de estudio que realmente les serán útiles y les darán la posibilidad de acceder a mejores oportunidades académicas, intelectuales y laborales. La escuela debería tener diversidad de teorías y de prácticas afines a las necesidades del contexto de los estudiantes, no sólo que estudien por un título, sino que de verdad les sirva para su vida y les dignifique como seres humanos.
La educación debería ser una forma de felicidad, esa sensación de saber y poder hacer las cosas que nos gustan y de la mejor manera posible. De disfrutar plenamente del conocimiento, haciendo uso de nuestras habilidades, aptitudes y competencias en el desarrollo de actividades y proyectos en bienestar propio y del bien común. En las escuelas nos desgastamos explicando temas que no tendrán más trascendencia que una prueba de estado o que una nota evaluativa, pero que en el fondo reconocemos no tendrá un valor para la vida diaria.
La educación debe renovarse y transformarse, no sólo es estructuras o en tecnologías sino también en la manera como es concebida en un mundo actual, que trae consigo nuevas exigencias y estilos de vida diversos, con estudiantes que tienen dificultades particulares, necesidades y deseos que han cambiado y que requieren ser vistos, ser reconocidos y ser felices y la escuela debería brindar eso.
Vale la pena cuestionarse sobre la importancia que tiene la participación en las redes para el aprendizaje, pues no sólo se aprende en la escuela, en los libros o con expertos, hoy hay nuevas formas de acercarse al conocimiento. También se han modificado las concepciones de docente, estudiante y aula.
En el Conectivismo encontramos entonces los ambientes virtuales, como espacios pedagógicos y formativos a los cuales acceden los aprendices con el ánimo de aprender a través de la participación, la conversación, la observación, la reflexión y la autorregulación. Con la tutoría de un docente abierto, reflexivo, motivador y dinamizador de procesos y experiencias cognitivas, donde a su vez se convierte en aprendiz para acercarse y disponer de los conocimientos emergentes que se dan en las redes y que se adquieren a partir de las conexiones. De ahí la importancia de estar conectados, de participar activamente de las redes en pro del aprendizaje y de la adquisición de conocimientos que constantemente evolucionan, se transforman, se modifican y actualizan.
El mundo cambia constantemente, se transforma y nos transforma, las nuevas tecnologías traen consigo grandes modificaciones en todos los ámbitos, educativas, científicas, sociales, en fin, todos estamos sujetos a la necesidad y a la exigencia que ello requiere. Debemos tener la voluntad y la capacidad para adaptarnos para aceptar y acceder en forma espontánea pero consciente.
En todas las épocas las personas han tenido que acomodarse a estos cambios, siempre resulta al principio un poco complicado acomodarse, pero finalmente, la mayoría logra hacerlo en especial los pequeños quienes encajan plácidamente a las nuevas estructuras cognoscitivas y de aprendizaje.
El rol del tutor virtual es de gran relevancia pues en él está las orientaciones adecuadas y apropiadas para acercarse y hacer un uso útil de estas herramientas no sólo en el ámbito educativo sino en todas las áreas del conocimiento, la participación y la formación social.
Bibliografía
ROBINSON, K. (2006). ¿Las escuelas matan la creatividad?. Presentación en la conferencia TED2006 (19 minutos).
MITRA, S. (2007). Cómo los niños se enseñan a sí mismos. Presentación en la conferencia LIFT2007 (20 minutos).
LEAL, D. (2009, Nov.): El conectivismo como teoría de aprendizaje emergente. Esta presentación (64 minutos)
LEAL, D. (2010): Educación en línea y el rol del tutor virtual.
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