La tecnología es un gran recurso de apoyo para la
educación y demás ámbitos del ser humano, no puede desconocerse su lado negativo,
pero a pesar de ello, son más los aspectos positivos y las ventajas de su buen
uso en la cotidianidad. Inicialmente, puede causar algo de temor y hasta desesperación
debido a su novedad o dificultad, pero finalmente, nos damos cuenta que es cuestión
de práctica y de concentración. Cuando descubrimos sus beneficios nos alegramos
profundamente por todo lo que puede favorecernos, sobre todo en las clases y
con nuestros estudiantes.
A ellos les gusta demasiado estar conectados, navegar,
la interactividad, en fin, una serie de acontecimientos que les facilita el
aprendizaje.
El reto es aprender para luego enseñar.
Los estudiantes del hoy están felices y dispuestos a
hacer uso de las tecnologías en sus procesos de aprendizaje, no sólo aprenden
en la escuela o en la ciudad, sino también en las redes y no sólo se comunican
con sus profes en las aulas sino que interactúan pedagógicamente con ellos en
ambientes virtuales de una forma menos rigurosa, pero también formativa.
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